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IquiqueFiesta del salitre en IquiqueIquiqueIquiqueIquiqueTeatro Municipal Iquique AntiguoIquique

Iquique

(1556-2010)

En la bahía de Iquique los primeros vestigios humanos se remontan a 6.000 años. Entonces, grupos nómades y semisedentarios llegaron al lugar aprovechando las hoy desaparecidas aguadas del sector  y la diversidad de productos que ofrecía el mar.Iquique fue parte también del gran Imperio de los Incas, que extraían guano de las islas y costas del litoral, para los cultivos de terrazas, que desarrollaron esas culturas precolombinas.  El Imperio de los Incas era un don del océano y de los Andes: del guanay que fecunda la tierra; de la llama, que liga todos los puntos de  las cordilleras.  En 1556, época colonial,  se inició la explotación del mineral de plata de San Agustín de Huantajaya, ubicado en lo que hoy es la comuna de Alto Hospicio,  lo que convirtió a Iquique en puerto de desembarque de los trabajadores y productos que requirió la actividad minera. La plata, sin embargo, no se embarcó por Iquique, pues las Cajas Reales estuvieron situadas en Arica, lo que, sumado a la falta de agua, no incentivó el poblamiento del lugar, que en todo el período colonial no superó los 100 habitantes. Iquique se conocía en la época de la colonia como el Puerto de Tarapacá.

La fisonomía de la pequeña aldea cambió  durante el siglo XIX con el llamado ciclo del salitre que convirtió a Iquique en el eje del comercio del preciado nitrato. El 26 de junio de 1855  fue reconocido como Puerto Mayor, el 11 de julio de 1866 se declara ciudad y el 23 de agosto de 1874 Capital de la provincia de Tarapacá.  Los privilegios concedidos al puerto y el crecimiento explosivo de las actividades salitreras se reflejaron en el progresivo aumento del número de habitantes y el en el paulatino mejoramiento  de la infraestructura y arquitectura de la ciudad.

La Guerra del Pacífico y el inicio de la administración chilena, 23 de noviembre de 1879, y creación de la Junta  Municipalidad de Iquique, 25 de noviembre de 1879, por Patricio Lynch, que tuvo como primer alcalde a Eduardo Lapeyrouse, determinó el desarrollo urbano de Iquique, especialmente después de la decadencia de la industria salitrera y la necesidad urgente de afianzar la soberanía nacional de Tarapacá, el Estado chileno debió formular una serie de políticas especiales para el desenvolvimiento e integración de la región al territorio nacional. En este contexto, en el período que predominó la iniciativa estatal, Arica fue privilegiada para el desarrollo, ante el cual Iquique sufrió un período de estancamiento relativo.

A partir de 1974, la región comenzó a ser administrada bajo una lógica de defensa militar del territorio. Iquique se potenció como capital regional y a disfrutar de las franquicias aduaneras que en el pasado impulsaron el desarrollo de Arica. De este modo, se aseguró el crecimiento económico y la consolidación administrativa de un área alejada de una eventual zona de conflicto, que además poseía la ventaja de estar geográficamente protegida tres profundas quebradas que dificultarían un potencial avance enemigo.

A partir de 1992, la creación de Zonas Francas en Tacna e Ilo, en Perú, y en La Paz y Oruro, en Bolivia, disminuyó la importancia de Iquique como Zona Franca. No obstante, las inversiones mineras crearon un nuevo modo de ordenamiento del territorio regional a través del sistema de trabajos por turnos. Los trabajadores  y empleados deben dejar a sus familias en la ciudad de Iquique durante los cuatro días que residen en el campamento minero. Esto permitió la emergencia y consolidación de nuevos barrios, supermercados, malls en el litoral costero y de poblaciones en Alto Hospicio y, al mismo tiempo, reforzó la gravitación urbana de Iquique.

Historia de Tarapacá (Arica-Parinacota)


En la I región de Tarapacá se han encontrado vestigios que datan aproximadamente del año 10.000 antes de Cristo y que tienen relación con los pueblos cazadores, recolectores y agroalfareros, considerados los más antiguos de la zona. En un principio los habitantes fueron originarios de la cultura Tiwanaco, provenientes del lago Titicaca ubicado en Bolivia y Perú. Al desaparecer ésta, llegó a ocupar el altiplano el pueblo aymará, que hasta hoy en día conserva individuos que mantienen la cultura y costumbres de antaño. Su presencia se distribuye desde la cordillera hasta las zonas costeras de la región.

Durante la ocupación incásica, cultura oriunda del Alto Perú, se produjo la llegada de los conquistadores españoles en 1536, con lo cual se producirían importantes cambios culturales. El desarrollo económico de esta zona del país, comenzó a ser importante con la explotación de los yacimientos de salitre, que trajeron grandes riquezas. Hoy, se le suma la pesca, la agricultura, y el comercio que se desarrolla por ser zona franca o libre de impuestos. Es interesante destacar la importancia de la I región de Tarapacá en el desarrollo de la Guerra del Pacífico, momento en el cual el gobierno de Aníbal Pinto se vio en la obligación de declarar la guerra a Perú y Bolivia, como consecuencia a los problemas ocurridos con el dominio de las salitreras chilenas. De este acontecimiento, se recuerdan la toma del Morro de Arica y el Combate Naval de Iquique.

Los primeros asentamientos humanos, que datan, como dijimos, de hace 10.000 años, fueron desarrollando diferentes culturas, las que se dividen en “Tradición Ato Andino” y “Tradición Andino Costera”. De la primera se reconocen sus tejidos, cerámicas y sistemas pictográficos, incluyendo cientos de geoglifos, entre los que se destacan los más de doscientos geoglifos recientemente descubiertos a lo largo de la Pampa del Tamarugal, los geoglifos ubicados en el Valle de Lluta, el impactante Gigante de Atacama de 86 metros de altura y 3.000 metros cuadrados de superficie ubicado en el cerro Unitas de la provincia de Iquique, y los geoglifos de Pintados, declarados Monumento Nacional, que representan 384 figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas, alcanzando los cinco kilómetros de longitud.

Los españoles introdujeron un reemplazo de los cultivos tradicionales por plantaciones de vides, olivos y frutales. También, introdujeron un sistema de encomienda de indios y modificaron la estructura de tenencia de la tierra. Adicionalmente, la influencia española se hizo sentir en la labor pastoral de la Iglesia Católica.

No obstante, el verdadero desarrollo económico de la región de Tarapacá se dio en la época republicana, con la explotación de los yacimientos salitreros, que se continuó con la explotación pesquera y posteriormente con la creación de Zona Franca Industrial (Zofri).

La economía del salitre se ubica a partir del año 1830 con el empleo del salitre peruano. Desplazando a las nitrerías artificiales, se dio una dura competencia entre el salitre de Tarapacá y el proveniente de la India, pero el bajo precio del salitre tarapaqueño logró finalmente acaparar el mercado europeo.

En 1879 el gobierno de Aníbal Pinto se vio obligado a declarar la guerra a Bolivia y Perú por los conflictos acontecidos por las propiedades salitreras en el norte de Chile.

A comienzos del siglo XX, se inicia la caída de la industria salitrera, consecuencia de la invención de salitre sintético, y con ello, la decadencia económica y social de la región. Ello incentivó a que el Gobierno adoptara en el año 1953 una serie de medidas tendientes a incentivar el resurgimiento de Arica e Iquique.

Así, en julio de 1953 se promulgó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 303 que otorgó diversas franquicias tributarias y aduaneras a las actividades que se desarrollaran en Arica.

En 1975 se produjo una importante disminución en el uso de la capacidad instalada, una paralización de la actividad industrial y un descenso significativo de la pequeña industria, lo que trajo un alto nivel de desempleo y una emigración de mano de obra calificada y capital humano hacia el resto del país.

Como una forma de promover la reactivación de la región y conseguir un mayor desarrollo, se crea ese mismo año la Zona Franca Industrial (Zofri).